Si es necesaria esa formación expresiva del profesorado también es conveniente que el/la profesor/ra dispuesto a utilizar las nuevas tecnologías no quede fascinado por sus ventajas y posibilidades obviando la reflexión y la planificación necesaria para que los resultados didácticos obtenidos sean los adecuados. Quizás sea aquí donde la reflexión - acción sea más necesaria. Emplear las nuevas tecnologías en una enseñanza tradicional, puede equivaler a aumentar la altura de la tarima en la que el/la profesor/ra imparte su clase magistral. Así no resulta dificil observar como algunas veces se utiliza un videograma como "video-lección" haciendo las funciones o subtitutendo al profesor/ra. Por ello es necesario conocer las características de los medios ventajas-inconvenientes, la naturaleza de los documentos, las guías didácticas y la forma de usarlos.
Ante el/la docente que procesa un "voyeurismo exarcebado" podemos encontrar el/la profesor/ra tecnófobo/a. Aquí conviene decir que no es necesario poseer conocimientos técnicos para emplear con eficacia las nuevas tecnologías.
Hoy en día de la comunicación saben mucho más los profesionales de la imagen que los profesionales de la educación.
Por último diremos que nuestras preocupaciones deben ir encaminadas a integrar las nuevas tecnologías en el curriculo.
Si tenemos una mínima formación tecnológica y técnica, una formación expresiva y una formación didáctica de los medios, no tenemos por que justificar nuestra intranquilidad pedagógica con la simple tenencia de valiosos instrumentos.
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